Infusión de ajo, orégano y canela: cómo prepararla y qué debes saber antes de consumirla

Ajo, orégano y canela son tres ingredientes que probablemente ya tienes en tu cocina. Además de utilizarse para condimentar alimentos, tradicionalmente también se han empleado para preparar bebidas e infusiones caseras.

La combinación de estos tres ingredientes produce una bebida de sabor intenso que algunas personas incorporan ocasionalmente a su alimentación.

Aunque cada ingrediente contiene sustancias interesantes desde el punto de vista nutricional, es importante diferenciar entre sus propiedades estudiadas y las afirmaciones que atribuyen a una infusión la capacidad de curar enfermedades.

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El ajo y sus compuestos naturales

El ajo, conocido científicamente como Allium sativum, es uno de los ingredientes más utilizados en diferentes cocinas del mundo.

Cuando el ajo se corta o machaca se producen diferentes reacciones químicas relacionadas con sus compuestos azufrados. Uno de los más conocidos es la alicina.

El ajo ha despertado interés científico por su posible relación con diferentes aspectos de la salud cardiovascular.

Esto no significa que beber té de ajo sustituya los tratamientos utilizados para controlar la presión arterial o el colesterol.

Incluir ajo como parte de una alimentación equilibrada es muy diferente a utilizarlo como tratamiento medicinal.

¿Qué aporta el orégano?

El orégano es mucho más que un condimento para pizzas y salsas.

Esta hierba aromática contiene diferentes compuestos vegetales, entre ellos carvacrol y timol. También aporta antioxidantes.

Tradicionalmente se utiliza en infusiones después de las comidas, especialmente por personas que disfrutan de las bebidas calientes como parte de sus hábitos digestivos.

Sin embargo, una infusión casera de orégano no debe confundirse con el aceite esencial de orégano. Este último es mucho más concentrado y requiere precauciones diferentes.

Canela: aroma y sabor

La canela aporta el toque aromático a esta preparación.

Contiene distintos compuestos vegetales, incluido el cinamaldehído, responsable de buena parte de su aroma característico.

La canela se ha estudiado por su relación con diferentes parámetros metabólicos, pero esto no significa que pueda utilizarse para reemplazar medicamentos para la diabetes u otras enfermedades.

Además, consumir grandes cantidades de determinados tipos de canela de manera frecuente no es recomendable.

¿Por qué combinar estos ingredientes?

Principalmente porque sus sabores se complementan.

El ajo proporciona intensidad, el orégano un aroma herbal y la canela aporta notas ligeramente dulces sin necesidad de utilizar grandes cantidades de azúcar.

Una bebida caliente también puede resultar agradable durante los días fríos o después de una comida.

No es necesario atribuirle propiedades milagrosas para disfrutarla.

Ingredientes

Para preparar aproximadamente cuatro tazas necesitarás:

  • 1 litro de agua.
  • 1 diente de ajo.
  • 1 cucharadita de orégano seco.
  • 1 pequeña rama de canela.
  • Una rodaja de limón, opcional.
  • Una pequeña cantidad de miel, opcional.

Utilizar cantidades moderadas permite obtener una bebida menos intensa y generalmente más agradable.

Cómo preparar la infusión

Coloca el litro de agua en una olla y llévalo al fuego.

Mientras se calienta, pela el ajo y aplástalo ligeramente. No es necesario triturarlo completamente.

Cuando el agua comience a hervir, agrega la rama de canela y el ajo.

Reduce el fuego y mantén la preparación durante aproximadamente cinco minutos.

Apaga el fuego y agrega el orégano.

Tapa la olla y deja reposar entre cinco y diez minutos.

Después, cuela cuidadosamente la bebida.

Puede tomarse tibia. Si deseas suavizar su sabor, añade unas gotas de limón o una pequeña cantidad de miel.

¿Es mejor tomarla en ayunas?

No existe necesidad de consumir esta bebida con el estómago vacío.

De hecho, algunas personas pueden experimentar ardor o molestias digestivas al consumir ajo o especias concentradas en ayunas.

Si deseas probarla, puede resultar más cómodo hacerlo después de haber comido.

Cada organismo responde de manera diferente.

¿Puede utilizarse cuando tenemos un resfriado?

Las bebidas calientes pueden proporcionar una sensación agradable cuando existe irritación de garganta o congestión.

La temperatura y la hidratación pueden contribuir a esa sensación de bienestar.

Sin embargo, la infusión no elimina automáticamente virus o bacterias del organismo y no debe considerarse un antibiótico.

Si aparecen fiebre persistente, dificultad para respirar, dolor intenso o síntomas que empeoran, corresponde buscar atención médica.

Precauciones con el ajo

El ajo consumido como alimento normalmente forma parte de una dieta convencional.

Las cantidades concentradas son otra cuestión.

Las personas que utilizan medicamentos anticoagulantes o tienen prevista una cirugía deberían consultar con su médico antes de consumir grandes cantidades de ajo o suplementos derivados de este ingrediente.

También puede producir ardor, gases o molestias gastrointestinales en algunas personas.

Precauciones con la canela y el orégano

La moderación vuelve a ser fundamental.

Las infusiones muy concentradas pueden irritar el aparato digestivo de determinadas personas.

Durante el embarazo o la lactancia tampoco resulta recomendable utilizar preparados herbales concentrados de manera habitual sin orientación profesional.

Quienes toman medicamentos diariamente deberían consultar posibles interacciones antes de convertir cualquier remedio tradicional en una rutina.

Los hábitos son más importantes que una sola bebida

No existe una infusión que pueda compensar una dieta desequilibrada.

Para cuidar la salud resulta más efectivo mantener hábitos constantes: consumir frutas y verduras, incorporar proteínas adecuadas, controlar los alimentos ultraprocesados, realizar actividad física, descansar y asistir a los controles médicos correspondientes.

Las infusiones pueden acompañar estos hábitos, pero no reemplazarlos.

Conclusión

La infusión de ajo, orégano y canela combina tres ingredientes tradicionales en una bebida aromática y sencilla.

Cada uno contiene compuestos vegetales interesantes y puede formar parte de una alimentación variada.

Prepararla con cantidades moderadas y consumirla ocasionalmente es muy diferente a considerarla un tratamiento.

La clave está precisamente en esa diferencia: disfrutar de los alimentos y las preparaciones tradicionales sin atribuirles propiedades milagrosas y prestando atención a las posibles contraindicaciones.