Ajo: propiedades, beneficios y por qué no debe sustituir a los antibióticos

El ajo es uno de los ingredientes más utilizados en la cocina y también uno de los alimentos con mayor tradición dentro de los remedios caseros.

Durante generaciones se ha empleado en preparaciones relacionadas con resfriados, molestias de garganta, digestión y salud cardiovascular. Debido a algunos de sus compuestos naturales, también suele describirse como un “antibiótico natural”.

Sin embargo, esta expresión puede llevar a confusión.

Mira Esto:

El ajo contiene sustancias interesantes y algunos de sus componentes han mostrado actividad frente a microorganismos en estudios de laboratorio, pero comer ajo no equivale a recibir un tratamiento antibiótico.

¿Qué contiene el ajo?

Cuando un diente de ajo se corta, machaca o tritura, se producen diferentes compuestos azufrados.

Uno de los más conocidos es la alicina.

Estos compuestos contribuyen tanto a su aroma como a buena parte del interés científico que existe alrededor del ajo.

Actividad antimicrobiana

Diversos componentes del ajo han sido estudiados frente a bacterias y otros microorganismos en condiciones experimentales.

Pero existe una gran diferencia entre observar un efecto en un laboratorio y tratar una infección dentro del organismo.

Una infección bacteriana importante puede requerir antibióticos específicos.

Ajo y sistema inmunitario

El ajo puede formar parte de una alimentación rica en vegetales y compuestos antioxidantes.

Sin embargo, las defensas dependen de numerosos factores:

  • Proteínas suficientes.
  • Vitaminas y minerales.
  • Sueño.
  • Actividad física.
  • Vacunación cuando corresponda.
  • Estado general de salud.

Ajo y salud cardiovascular

El ajo también se ha estudiado por su posible relación con presión arterial y colesterol.

Esto no significa que un diente de ajo sustituya tratamientos médicos.

Puede ser simplemente parte de un patrón alimentario favorable para el corazón.

Receta de ajo, limón y miel

Ingredientes

  • 1 diente pequeño de ajo.
  • Jugo de medio limón.
  • 1 cucharadita de miel.
  • 1 taza de agua tibia.

Preparación

Tritura el ajo y déjalo reposar unos minutos.

Añádelo al agua.

Incorpora el limón y la miel.

Puedes beberlo como una bebida ocasional si toleras bien el ajo.

Ajo al horno

Una alternativa más suave consiste en cocinarlo.

Corta la parte superior de una cabeza de ajo, añade una pequeña cantidad de aceite de oliva y hornea hasta que esté blanda.

Puede utilizarse sobre pan integral, vegetales o purés.

Ajo y yogur

También puedes preparar una salsa con:

  • Yogur natural.
  • Ajo picado.
  • Pepino.
  • Limón.
  • Hierbas frescas.

Es una forma culinaria sencilla de incluir ajo sin consumirlo en grandes cantidades.

Precauciones

El ajo crudo puede provocar:

  • Acidez.
  • Gases.
  • Ardor.
  • Malestar abdominal.

Las personas que utilizan anticoagulantes deberían ser prudentes con suplementos o consumos muy elevados.

Cuándo no depender de un remedio casero

Busca atención médica ante:

  • Fiebre alta persistente.
  • Dificultad respiratoria.
  • Dolor intenso.
  • Infecciones que empeoran.
  • Heridas con pus o inflamación importante.

Conclusión

El ajo es un alimento nutritivo y aromático con compuestos vegetales interesantes.

Puede formar parte de una alimentación saludable y algunos de sus componentes poseen actividad antimicrobiana en laboratorio.

Pero no es un antibiótico en el sentido médico del término y no debería sustituir tratamientos prescritos cuando existe una infección real.